miércoles, 2 de septiembre de 2015

Argentina K apoya a los dementes bolivarianos

Argentina mantiene su apoyo incondicional al chavismo
Crisis entre Colombia y Venezuela.Con la abstención en la OEA contribuyó a que Caracas bloqueara una reunión extraordinaria por la crisis fronteriza.


Natasha Niebieskikwiat - Clarín
En diplomacia, las abstenciones suelen ser, en realidad, una forma de tomar partido por algo. Así fue entendido en Washington, el lunes a la noche, cuando Argentina y diez países se abstuvieron en una votación en la Organización de Estados Americanos (OEA) que buscaba llamar a una reunión de consulta de los cancilleres bajo su órbita.

Cada país tuvo sus razones. Como Panamá, que primero quiso mediar entre Caracas y Bogotá, y quería una reunión extraordinaria de la OEA pero después se abstuvo. En el caso de Argentina fue interpretado como otro claro gesto de la incondicionalidad de Cristina Kirchner hacia el gobierno de Nicolás Maduro.

Ante el agravamiento de la crisis humanitaria, y la tozudez del régimen de Caracas, Colombia pidió una reunión extraordinaria de la OEA, que ahora además conduce un “amigo” de la región, el uruguayo Luis Almagro, secretario general desde mayo pasado. Para dicha reunión de ministros de Relaciones Exteriores que pedía Juan Manuel Santos se fue a una votación en la que Bogotá perdió por un voto de los 18 necesarios.

Aunque Venezuela insiste en negociar esta crisis de manera bilateral, es más proclive a las opiniones de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), que convocó a una reunión sin fecha aún. Pese a que la conduce Almagro, ex canciller de José Mujica, Maduro viene denostando a la OEA, más aún ahora que la oposición venezolana le pide observadores del organismo para las elecciones legislativas del 6 de diciembre próximo.

Sin embargo, las actuaciones de la Unasur en Venezuela han sido un fiasco. Su secretario general, el colombiano Ernesto Samper, es un opositor a Santos, y en este conflicto por su nacionalidad tiene una irrupción algo incómoda.

A su vez, aunque el bloque Brasil y Argentina se abstuvieron el lunes a la noche para convocar la reunión de la OEA, fue interpretado en Washington y Bogotá como una “manera diplomática de votar en contra”. Lo curioso es que, si se observa el voto de la órbita Unasur, estuvo dividido. Más aún, lo fue el voto Mercosur. El bloque tuvo una posición dividida, ya que Uruguay y Paraguay votaron a favor de la reunión extraordinaria de la OEA como pedía Colombia.

La semana pasada, los cancilleres Héctor Timerman y Mauro Vieira le dijeron a la prensa en Brasilia que estaban “preocupados” por el conflicto fronterizo entre Venezuela y Colombia. Y que la “colaboración” llegaría si las partes lo pedían. Santos lo viene pidiendo, Maduro no.

Pero entre Argentina y Brasil hay diferencias. Pese a que la presidente Dilma Rousseff opta por no condenar la mano dura de Maduro y equipo, sí ha escuchado reclamos de la oposición venezolana, y ha mantenido comunicación con las esposas de los presos políticos. Cristina, no. La propia Lilian Tíntori, mujer del detenido Leopoldo López, le agradeció el gesto a Rousseff.

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